La iglesia: un recuento teológico e histórico

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La iglesia: un recuento teológico e histórico (The Church: A Theological and Historical Account), escrito por Gerald L. Bray. Grand Rapids, Michigan: Baker Academic, 2016.

En su libro más reciente, Gerald L. Bray, un experimentado profesor de teología histórica, ofrece un repaso de diferentes perspectivas sobre la naturaleza de la iglesia en el curso de la historia desde un óptica evangélica. El autor declara su objetivo claramente en el prefacio: “Este libro no es una historia de la iglesia, ni tampoco una exposición de la doctrina de la iglesia. Más bien, es un intento de entender cómo y por qué las diferentes comunidades cristianas de hoy definen a la iglesia de la manera que lo hacen y por qué persisten con sus propias interpretaciones de la eclesiología, incluso cuando saben que al hacerlo están perpetuando la desunión del mundo cristiano” (pág. viii). Bray arguye que es necesario conocer el desarrollo de estas perspectivas conflictivas para comprenderlas mejor. La esperanza es que al comprender estas diferencias, las iglesias puedan encontrar una manera de superarlas, alcanzando así un mayor grado de armonía. Sin embargo, Bray declara de forma explícita que no cree que la reconciliación eclesial ocurra en un futuro cercano. Por lo tanto, su trabajo sólo pretende ser una contribución a un proceso largo que todavía requiere mucho esfuerzo.

En el primer capítulo (Los orígenes de la iglesia), Bray considera algunas cuestiones fundamentales y concluye que los teólogos no deben considerar a Israel como la iglesia del Antiguo Testamento porque la venida de Cristo causó considerable discontinuidad entre el antiguo Israel y la iglesia del Nuevo Testamento. Jesús no fundó a la iglesia como una organización mientras él anduvo entre sus discípulos, pero su influencia espiritual sobre ellos sí puede identificarse como el origen de la misma. Sólo en este sentido calificado podríamos llamar a Jesús el fundador de la iglesia.

Los capítulos del dos al seis cubren la historia de la iglesia desde el tiempo del Nuevo Testamento hasta la actualidad. Bray divide esta historia de la siguiente manera: la iglesia durante los tiempos del Nuevo Testamento (cap. 2), la iglesia post-apostólica antes de Constantino (cap. 3), el desarrollo de la iglesia bajo los auspicios del Imperio romano-bizantino (cap. 4), los desafíos medievales que condujeron a la Reforma protestante (cap. 5) y la diversidad eclesial que resultó de la Reforma (cap. 6). Uno de los principales métodos que Bray utiliza para analizar cómo los cristianos han entendido la naturaleza de la iglesia es preguntar repetidamente cómo han explicado las marcas clásicas de la iglesia —unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad— en los diferentes períodos examinados. Esta estrategia resalta la gran diversificación de perspectivas que surgieron con el protestantismo. La iglesia primitiva logró un alto grado de armonía con respecto a la manera en que se entendía a sí misma. Las diferentes trayectorias políticas que las partes occidentales y orientales del viejo imperio emprendieron después de que el imperio perdió el control de Roma y del resto de occidente contribuyeron a eclesiologías divergentes. Sin embargo, las iglesias occidentales y orientales mantuvieron muchas cosas en común, lo cual no fue el caso de las muchas iglesias que resultaron de la Reforma.

El capítulo final (¿Cómo debería ser la iglesia?) empieza identificando los principios básicos que los teólogos protestantes dedujeron del Nuevo Testamento para reformar la iglesia. La mayoría de las iglesias protestantes están de acuerdo con estos principios hasta el día de hoy: (1) Jesucristo, a diferencia del papa, es la cabeza de la iglesia; (2) la iglesia debe estar sujeta a las Escrituras en todas las cosas; (3) la iglesia debe predicar y administrar los sacramentos según la enseñanza del Nuevo Testamento; (4) la iglesia debe disciplinar a sus miembros por el bien de su pureza; (5) la iglesia debe ser organizada de una manera que conduzca a que todos los miembros ejerciten sus dones espirituales; (6) los cultos de adoración deben incluir oración a Dios, la lectura de la Escritura, la predicación y la administración de los sacramentos; y (7) las congregaciones deben reconocer que pertenecen a una comunión universal (págs. 218-222). Bray sugiere una serie de razones por las cuales las iglesias protestantes no sólo no han logrado unificarse, sino que siguen diversificándose con el tiempo a pesar de estar su acuerdo sobre los principios básicos ya mencionados: (1) el Nuevo Testamento no explica en detalle la organización de las congregaciones que menciona; (2) no hay apóstoles para unir las iglesias hoy en día; (3) los desarrollos en el curso de dos mil años no pueden ser borrados; y (4) hoy por hoy la diversidad es una de las principales características de la iglesia. Después de repasar el panorama de las eclesiologías contemporáneas a través de la lente de las marcas clásicas de la iglesia por última vez, Bray concluye que es muy difícil encontrar un acuerdo sobre la naturaleza de la iglesia. El autor no sólo reitera su diagnóstico inicial de que no se divisa ninguna reunión de las iglesias protestantes, sino que incluso sugiere que esta reunión quizá nunca suceda. Sin embargo, Bray cierra su obra ofreciendo un resumen de algunos principios desarrollados por Norman Doe, profesor de derecho, que los reformadores modernos deberían tener en cuenta. El libro incluye un apéndice que resume todos los concilios ecuménicos.

El libro La iglesia es una buena introducción a las maneras en que la iglesia se ha entendido así misma a través de la historia. El autor no intenta esconder las convicciones evangélicas que influyen su análisis. Sin embargo, Bray tampoco no duda en mostrar las deficiencias de la Reforma Protestante. Por ser una introducción, la obra no puede evitar sufrir de una falta de profundidad en su desarrollo de los temas que presenta. Además, el autor no hace muchas referencias a obras secundarias. Sin embargo, debido a su alcance, este libro seguramente contribuirá al aprendizaje de todos los estudiantes de la teología histórica.

 

Puedes adquirir una versión digital del libro La iglesia en su idioma original (inglés) en esta página.


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