¿Qué relación hay entre un acto de incesto y la redención del mundo?

Saga de Abraham

TEXTO BÍBLICO: Génesis 19.30-38

Luego, por miedo a quedarse en Zoar, Lot se fue con sus dos hijas a vivir en la región montañosa. Allí vivió con ellas en una cueva. Un día, la hija mayor le dijo a la menor: —Nuestro padre ya está viejo, y no quedan hombres en esta región para que se casen con nosotras, como es la costumbre de todo el mundo. Ven, vamos a emborracharlo, y nos acostaremos con él; y así, por medio de él tendremos descendencia. Esa misma noche emborracharon a su padre y, sin que éste se diera cuenta de nada, la hija mayor fue y se acostó con él. A la mañana siguiente, la mayor le dijo a la menor: —Mira, anoche me acosté con mi padre. Vamos a emborracharlo de nuevo esta noche, y ahora tú te acostarás con él; y así, por medio de él tendremos descendencia. Esa misma noche volvieron a emborrachar a su padre y, sin que éste se diera cuenta de nada, la hija menor fue y se acostó con él. Así las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre. La mayor tuvo un hijo, a quien llamó Moab, padre de los actuales moabitas. La hija menor también tuvo un hijo, a quien llamó Ben Amí, padre de los actuales amonitas. (NVI)

MEDITACIÓN

“Eres un accidente.” “Tus padres no te querían.” “Eres un hijo ilegítimo.” Lamentablemente, estas son algunas de las frases que personas usan para herir profundamente a otros. Los insultos que cuestionan la validez de nuestro origen son algunos de los que más duelen. El pensamiento detrás de estos insultos es que las personas deben sentirse sumamente avergonzadas si vinieron al mundo de una manera deshonrosa. Es como decirle a alguien, “Tu venida al mundo fue deshonrosa así que estás condenado a la deshonra y a la vergüenza por toda tu vida.” La historia bíblica de hoy nos cuenta la historia del origen deshonroso de dos personajes. La importancia de este suceso es que, con el venir de los años, estos dos personajes se convertirían en enemigos de Israel, el pueblo de Dios. Por lo tanto, el mensaje inmediato de este pasaje parece ser que estos dos pueblos enemigos de Israel tienen un origen deshonroso. De todas formas, si vemos esta misma historia desde la perspectiva del evangelio podemos encontrar un mensaje de redención. Pero antes de ver este mensaje, veamos más de cerca las diferentes partes de esta historia.

Lo primero que encontramos en la historia es la decisión aisladora de Lot (v. 30). Después de que el Señor destruyera completamente las ciudades de Sodoma y Gomorra y los ángeles que rescataron a Lot le dieran permiso de refugiarse en la pequeña ciudad de Zoar (ver estudio anterior), el sobrino de Abraham cambia de parecer y se muda de la ciudad de Zoar a las montañas en que los ángeles le indicaron que se refugie originalmente. El versículo 30 nos dice que Lot tenía miedo de quedarse en Zoar pero no explica exactamente por qué. Aparentemente, el pariente del patriarca hebreo temía que el episodio de Sodoma y Gomorra se repita una vez más por lo que decide mudarse y no arriesgar ser destruido. Sin duda, Lot fue marcado profundamente por el juicio divino tan dramático que presenció. De todas formas, en lugar de volver con su tío Abraham, Lot toma la decisión radical de empezar a llevar una vida completamente separada del resto de la sociedad viviendo en una cueva con sus hijas. Lamentablemente, el “justo Lot” (2Ped 2.7) parece no haber tomado en consideración a sus hijas para su decisión. Ciertamente ellas podrían cuidar de él durante su ancianidad, pero ¿quién cuidaría de ellas cuando éstas fueran ancianas? Tristemente, aunque no hay duda de que Lot era un hombre temeroso de Dios, su falta de consideración para con sus hijas al tomar esta decisión en combinación con el comentario que hizo en Gén 19.8 sugiere que éste había sido influenciado por el desprecio a la mujer que caracterizaba a las culturas circundantes. Esto nos sirve de advertencia a los creyentes de hoy en día. La fe no es un seguro automático contra la influencia negativa de la sociedad. Debemos evaluar nuestras acciones e incluso cuestionar nuestras suposiciones constantemente para no caer en errores similares al de Lot. De lo contrario, tomaremos decisiones erróneas que deshonrarán a Dios y afectaran negativamente, no sólo a nosotros, sino también a los que viven alrededor nuestro a pesar de que tengamos una devoción genuina como el “justo Lot.”

El segundo elemento de la historia es la decisión incestuosa de sus hijas (vv. 31-36). “Incesto” se refiere a cualquier relación sexual entre parientes cercanos cuyo matrimonio sería prohibido. Como ya hemos observado, la decisión radical de Lot dejó a sus hijas en una situación muy complicada. En una sociedad hostil donde no había ningún tipo de seguro social, la carencia de hijos hubiera sido sumamente difícil de compensar para las hijas de Lot. Consecuentemente, éstas toman una decisión aún más radical que la de su padre: emborracharlo para poder embarazarse de él. Y es que era necesario que ambas lo emborrachasen porque, siendo un hombre temeroso de Dios, Lot nunca hubiera accedido a tal propuesta. Es por eso que el texto es enfático al repetir que en cada uno de los casos, ambas hijas quedaron embarazadas “sin que éste se diera cuenta de nada” (vv. 33, 35). El grado extremo de ebriedad hizo que el sobrino de Abraham perdiese toda noción de lo que ocurría a su alrededor. Fue así como la decisión radical del padre llevó a la decisión radical de las hijas.

El tercer y último elemento de la historia es el resultado de estas decisiones radicales: el origen de enemigos de Israel (vv. 37-38). Moab, el hijo de la mayor, se convertiría en el ancestro de los moabitas mientras que Ben Amí, el hijo de la menor, en el ancestro de los amonitas. Ambos pueblos se convertirían en enemigos de Israel, los descendientes de Abraham, el tío de Lot, cuando el pueblo israelita regresara de Egipto muchos siglos después para tomar posesión de la tierra prometida. Y si bien en su momento el Señor prohibiría a Israel desalojar a los moabitas y a los amonitas por consideración a su antepasado Lot (Deu 2.9, 19), el mismo Señor después prometería la destrucción de ambos pueblos al estilo de la destrucción de Sodoma y Gomorra por la multiplicación de sus pecados en contra de Israel (Sof 2.9). Y todo este conflicto internacional fue resultado parcial de mala decisión que tomaron las hijas de Lot. Pero la gracia de Dios es tan grande que no permitiría que el pecado tenga la última palabra sobre estos enemigos de Israel. Más adelante en la historia de Israel descubrimos los sucesos del libro de Rut, quien se convertiría en una antepasada del Rey David, quien a su vez se convertiría en el antepasado de Jesús, el Mesías. Sorprendentemente, el libro de Rut nos revela que ella era una mujer moabita. Es decir que Moab, quien fue producto del incesto entre la primogénita de Lot con su padre, se convertiría en uno de los antepasados del Redentor del mundo. ¡Qué grande es la gracia y el poder de Dios que pueden tornar algo tan desagradable como los acciones pecaminosa de la sección bíblica de hoy en la ocasión para traer la salvación del mundo! Esto quiere decir que no importa lo deshonroso de nuestro propio origen, Cristo puede redimir nuestras vidas y usarlas para la gloria de su nombre y el bien del mundo. Y si nosotros no consideramos que nuestro propio origen sea deshonroso, también debemos concluir que no podemos descontar ni despreciar a nadie en base a su origen. Cristo puede redimir la vida de cualquier persona—sea cual sea el origen que tengan—y convertirlas en una fuente de bendición para el mundo. Nuestro pasado no es impedimento para que Dios nos adopte como sus hijos amados y nos emplee en su reino. La pregunta es, ¿Le estás ofreciendo tu vida?

ORACIÓN

Padre nuestro que estás en el cielo, gracias por advertirnos de las ramificaciones negativas tan grandes que pueden tener nuestros pecados. Ayúdanos a resistir la tentación de tomar decisiones apresuradas que sean guiadas por los valores de la sociedad que nos rodea en lugar de tu Espíritu Santo. Gracias por enseñarnos que tú puedes redimir cualquier situación. Gracias por dejar en claro que nuestro pasado no nos descalifica para ser parte de tu familia. Rescátanos de las influencias negativas que nuestro pasado pueda mantener sobre nosotros y usa nuestras vidas para tu gloria. Te pedimos todo esto confiando en la obra reconciliadora de tu Hijo Jesús, nuestro Señor. Amén.


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