¿Cuál es el origen del “padre de la fe” de las tres grandes religiones monoteístas? ¿Y por qué te debe importar?

Saga de Abraham
TEXTO BÍBLICO: GÉNESIS 11.10-26

10 Ésta es la historia de Sem: Dos años después del diluvio, cuando Sem tenía cien años, nació su hijo Arfaxad. 11 Después del nacimiento de Arfaxad, Sem vivió quinientos años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 12 Cuando Arfaxad tenía treinta y cinco años, nació su hijo Selaj. 13 Después del nacimiento de Selaj, Arfaxad vivió cuatrocientos tres años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 14 Cuando Selaj tenía treinta años, nació su hijo Éber. 15 Después del nacimiento de Éber, Selaj vivió cuatrocientos tres años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 16 Cuando Éber tenía treinta y cuatro años, nació su hijo Péleg. 17 Después del nacimiento de Péleg, Éber vivió cuatrocientos treinta años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 18 Cuando Péleg tenía treinta años, nació su hijo Reú. 19 Después del nacimiento de Reú, Péleg vivió doscientos nueve años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 20 Cuando Reú tenía treinta y dos años, nació su hijo Serug. 21 Después del nacimiento de Serug, Reú vivió doscientos siete años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 22 Cuando Serug tenía treinta años, nació su hijo Najor. 23 Después del nacimiento de Najor, Serug vivió doscientos años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 24 Cuando Najor tenía veintinueve años, nació su hijo Téraj. 25 Después del nacimiento de Téraj, Najor vivió ciento diecinueve años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 26 Cuando Téraj tenía setenta años, ya habían nacido sus hijos Abram, Najor y Jarán.(NVI)

MEDITACIÓN

En el mundo hay tres grandes religiones monoteístas, es decir, religiones que reconocen a un solo Dios supremo. Estas son el judaísmo, el cristianismo y el islam. A pesar de que todas afirman la supremacía de un único Dios creador de todo lo que existe, hay muchas diferencias fundamentales entre ellas. Por ejemplo, a diferencia del judaísmo y del islam, el cristianismo enseña que Dios tiene un Hijo eterno que se hizo humano en Jesús de Nazaret. Estas diferencias fundamentales hacen que la unidad entre las tres religiones sea imposible. Pero aun así, hay muchos personajes históricos que son celebrados por estas tres religiones. Una de estas personas es el gran patriarca Abraham (llamado Abram en este punto de la historia). Tanto el judaísmo como el cristianismo como el islam identifican a Abraham como su antepasado en la fe monoteísta y una figura clave en el desarrollo de cada religión. Está claro entonces que Abraham ha tenido un impacto importantísimo en la historia de la humanidad. El texto bíblico de hoy nos enseña que Abraham descendió de Sem, uno de los tres hijos de Noé que sobrevivieron el diluvio universal. Podemos resaltar tres cosas de la línea genealógica que va de Sem hasta Abraham.

El primer punto resaltante es que la genealogía introduce una nueva narración. Cuando estudiamos el libro de Génesis con cuidado, nos encontramos una frase que se repite de cuando en cuando. Esta frase es “Ésta es la historia de” en la versión NVI o “Estas son las generaciones de” en la versión RV60. Cada vez que ocurre esta frase, el autor nos está indicando que estamos pasando de una historia a otra. Es decir que en nuestro caso, “Esta es la historia de Téraj” nos indica que estamos dejando atrás las historias de la torre de Babel y el diluvio universal para ver una nueva historia en Génesis. Téraj (“Taré” en la RV60) era el padre de Abraham. Esta sección sirve para conectar las historias anteriores con las historias de los patriarcas hebreos (Abraham, Isaac y Jacob) que vendrán a continuación en el libro.

El segundo punto resaltante es el decrecimiento en la duración de la vida. La genealogía delante de nosotros es muy parecida a la que vimos anteriormente en el capítulo cinco de Génesis. Al igual que en esa lista, la de hoy nos dice la edad de la persona cuando tuvo el hijo mencionado y cuántos años vivió después de tener ese hijo. Interesantemente, a diferencia de la genealogía del capítulo cinco, la de hoy no incluye el total de años de la persona ni la frase, “y murió,” que se repetía con cada personaje. Pero quizá la diferencia más notoria es la duración de vida de las personas. En la genealogía del capítulo cinco, Matusalén, la persona más longeva, vivió 969 años. En la genealogía del texto de hoy, Sem, el hijo de Noé, fue la persona más longeva llegando a vivir hasta 600 años. No sólo eso, sino que la duración de la vida de los descendientes de Sem continúa decreciendo con cada generación hasta que Najor, abuelo de Abraham, parece morir a los 148 años. Aparentemente, este fenómeno fue el resultado de la sentencia que Dios dio antes del diluvio: “Mi Espíritu no contenderá con el ser humano para siempre porque no es más que un simple mortal; por eso vivirá solamente 120 años” (Gén 6.3). A pesar que algunos de los patriarcas sí llegan a pasar los 100 años, para el tiempo del rey David, es decir, casi 1,000 años después de los sucesos presentados en el texto de hoy, el monarca judío concluye, “Algunos llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan.” La expectativa de vida del Rey David es la misma del hombre actual.

El tercer punto resaltante de la genealogía en el texto bíblico de hoy es el enlace hebreo. ¿Por qué necesitamos saber todo esto? ¿Por qué necesitamos saber que Abraham es un descendiente de Sem? Porque Génesis fue escrito para Israel, el pueblo de Dios. Israel desciende de Abraham. Por lo tanto, era necesario que Israel sepa que descendía de Sem, el hijo de Noé que recibió las bendiciones más grandes de su padre. Según la bendición de Noé en Génesis 9.26, los descendientes de Sem, es decir, los israelitas, estaban destinados a ser bendecidos por Dios y convertirse en los amos de los cananeos. El saber que uno desciende de Sem significa saber que uno será bendecido. De hecho, la narración pronto revelará que esta bendición se centrará en un solo descendiente de Sem, es decir, Abraham y, consecuentemente, en sus propios descendientes. Pero eso no se acaba allí. Esta bendición sería transmitida de generación en generación hasta la llegada del descendiente más grande de Abraham, Jesús de Nazaret, el Mesías prometido. La bendición de Dios a Sem, la bendición de Dios a Abraham, está sobre Jesús y sobre todo aquel que ponga su confianza en Él. Como escribiera el Apóstol Pablo, “los [verdaderos] descendientes de Abraham son aquellos que viven por la fe [de Cristo]” (Gál 3.7). Si confías en Cristo, eres descendiente de Abraham. Y si eres descendiente de Abraham, eres descendiente de Sem. Cristo te hace heredero de la bendición de Noé. 

ORACIÓN

(Después de repetir el siguiente modelo, dirígete a Dios con tus propias palabras.)

Padre nuestro que estás en los cielos, gracias por mostrarnos tu obrar en la historia de la humanidad para bendecir a tu pueblo por medio de tu Hijo Jesús, descendiente de Abraham, descendiente de Sem. Gracias por darme la fe que me une a Cristo y a sus bendiciones espiritualmente. Fortalece mi fe para que no desmalle y pueda perseverar hasta el fin y heredar todas estas promesas maravillosas. Ayúdame de esta manera a mí y al resto de tu pueblo escogido para la alabanza de tu gracia y de tu misericordia. Te pido esto confiando en tu Hijo Jesús, el portador de todas tus bendiciones. Amén.


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