¿Cómo solucionó la cruz de Jesús el problema que el diluvio de Noé no pudo solucionar?

3000px-Gustave_Doré_-_The_Holy_Bible_-_Plate_I,_The_Deluge-001
TEXTO BÍBLICO: GÉNESIS 8.20—9.17

20 Luego Noé construyó un altar al SEÑOR, y sobre ese altar ofreció como holocausto animales puros y aves puras. 21 Cuando el SEÑOR percibió el grato aroma, se dijo a sí mismo: «Aunque las intenciones del ser humano son perversas desde su juventud, nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa suya. Tampoco volveré a destruir a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo. 22 Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, y días y noches.»9:1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos con estas palabras: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. 2 Todos los animales de la tierra sentirán temor y respeto ante ustedes: las aves, las bestias salvajes, los animales que se arrastran por el suelo, y los peces del mar. Todos estarán bajo su dominio. 3 Todo lo que se mueve y tiene vida, al igual que las verduras, les servirá de alimento. Yo les doy todo esto. 4 Pero no deberán comer carne con su vida, es decir, con su sangre. 5 Por cierto, de la sangre de ustedes yo habré de pedirles cuentas. A todos los animales y a todos los seres humanos les pediré cuentas de la vida de sus semejantes. 6 Si alguien derrama la sangre de un ser humano, otro ser humano derramará la suya, porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios mismo. 7 En cuanto a ustedes, sean fecundos y multiplíquense; sí, multiplíquense y llenen la tierra.» 8 Dios les habló otra vez a Noé y a sus hijos, y les dijo: 9 «Yo establezco mi pacto con ustedes, con sus descendientes, 10 y con todos los seres vivientes que están con ustedes, es decir, con todos los seres vivientes de la tierra que salieron del arca: las aves, y los animales domésticos y salvajes. 11 Éste es mi pacto con ustedes: Nunca más serán exterminados los seres humanos por un diluvio; nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra.» 12 Y Dios añadió: «Ésta es la señal del pacto que establezco para siempre con ustedes y con todos los seres vivientes que los acompañan: 13 He colocado mi arco iris en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra. 14 Cuando yo cubra la tierra de nubes, y en ellas aparezca el arco iris, 15 me acordaré del pacto que he establecido con ustedes y con todos los seres vivientes. Nunca más las aguas se convertirán en un diluvio para destruir a todos los mortales. 16 Cada vez que aparezca el arco iris entre las nubes, yo lo veré y me acordaré del pacto que establecí para siempre con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra.» 17 Dios concluyó diciéndole a Noé: «Éste es el pacto que establezco con todos los seres vivientes que hay en la tierra.»(NVI)

MEDITACIÓN

La paciencia que algunos padres tienen con sus hijos es sorprendente. Hay hijos que les faltan el respeto a sus padres, los desobedecen, se alejan de ellos, se olvidan de llamarlos, cometen errores tontos, se meten en grandes problemas, y cuando están hasta el cuello con esos problemas, entonces se acuerdan de sus padres y vuelven a ellos para pedirles ayuda. ¿Y qué hacen estos padres? A pesar de toda la falta de respeto e ingratitud previa, aun así les brindan ayuda a sus hijos. Estos padres muestran una paciencia y una misericordia verdaderamente sorprendentes—especialmente porque se corren el riesgo que este hijo malo les hago lo mismo otra vez. Dios hace algo similar en el relato bíblico de hoy. Dios le muestra su paciencia y su misericordia a la humanidad prometiendo no repetir un diluvio universal a pesar de su maldad persistente.

Esto se ve claramente, primero, cuando Noé ofrece holocaustos a Dios (vv. 8.20-22). El primer acto registrado de Noé después del diluvio fue hacer un altar para ofrecer holocaustos a Dios. Estos holocaustos consistían en ofrendas de animales enteros que eran quemados sobre el altar. Noé ofrece de los animales puros, es decir, de los animales aceptables para ofrecer holocaustos. De todos los animales, Noé llevó consigo un par, un macho y una hembra, para que se reprodujeran después de diluvio, pero de los animales puros, él llevó sietes pares, justamente para poder ofrecer estos sacrificios. Estas ofrendas también eran presentadas como expiación por el pecado. En otras palabras, estos animales se presentaban como sustitutos de los ofensores para que los sustitutos reciban el castigo merecido por las ofensas y los ofensores puedan ser perdonados por Dios. Es justamente en respuesta a estos holocaustos expiatorios que el texto nos presenta la decisión de Dios de no volver a castigar la tierra de la manera en que lo acababa de hacer. El texto dice que Dios “se dijo a sí mismo,” o sea que todavía no revelaba su intención. Eso vendría al momento de hacer su pacto con la humanidad. Pero lo más sorprendente de la decisión de Dios es que a la misma vez reconoce que el ser humano no había cambiado: “sus intenciones son perversas desde su juventud.” El ser humano es malo. Tú y yo somos malos. Quizá no parezcamos malos en comparación a otros que se comportan peor que nosotros, pero, para Dios, todo ser humano es malo. No porque nos haya hecho malos sino porque nos hicimos malos cuando nuestro antepasado Adán pecó. De cualquier forma, Dios no toma la decisión de no volver a castigar a la tierra con un diluvio porque el ser humano se haya reformado, sino porque Dios es un Dios de paciencia y de misericordia. Además, Dios le daría al ser humano nuevas instrucciones de cómo lidiar con los males que causaron el diluvio. Pero eso se ve en la segunda parte del relato, la bendición de Dios a la humanidad (vv. 9.1-7).

La bendición de Dios marca un nuevo inicio para la humanidad y para el resto del mundo. Noé se convierte en el nuevo Adán. Todos los seres humanos descendemos de él. Además, Dios bendice a los sobrevivientes del diluvio de la misma forma que bendijo a los primeros habitantes de la tierra después de crearlos: “Sean fructíferos y multiplíquense.” Pero no todo sería igual. Dios les da permiso a los seres humanos de hacer algo nuevo: comer animales. Pero a pesar que podrían comer carne, no podrían beber sangre. La sangre, como se explicaría en otra parte (Éxo 17.10-11), representaba la vida y estaba reservada para ser ofrecida en sacrificio para expiar los pecados del hombre. Interesantemente, Dios también ordena la pena capital por asesinato. Si un hombre asesinaba a otro, el asesino debía ser ejecutado. ¿La razón? Porque el ser humano está hecho a “imagen y semejanza de Dios.” El ser humano representa a Dios sobre la tierra y cualquier ataque contra la vida humana es un ataque contra Dios. Y eso no puede ser tolerado. Por medio de esta política, también se evitaría que la violencia alcance los niveles extremos que causaron el diluvio universal. Pero, una vez más, esto tampoco sería capaz de cambiar el hecho de que el ser humano sea malo. Esto resalta la paciencia de Dios en la tercera y última parte del relato, el pacto de Dios con la creación (vv. 8-17).

Dios hace un pacto con Noé y con todos sus descendientes, es decir, el resto de la raza humana, tal y como había prometido antes del diluvio. Este es el primer pacto entre Dios y el ser humano registrado en la Biblia. En un pacto, las dos partes se comprometían a cumplir ciertos acuerdos bajo pena de castigo. En este caso, Dios se compromete a no volver a castigar la tierra como lo había hecho. Normalmente, el pacto incluía una señal. En este caso, el arco iris fue tomado como señal. El arco iris sirve como recuerdo que Dios ha decidido no volver a destruir la tierra por medio de una inundación diluvial. Y esto, recordamos una vez más, a pesar que el ser humano no había cambiado su naturaleza perversa. Como un padre que ama a sus hijos a pesar de su desobediencia, Dios nos mostró su paciencia y su misericordia prometiendo no repetir un diluvio universal a pesar de que nuestra maldad persistiría.

Pero si el diluvio no solucionó el problema que lo causó, es decir, la maldad del corazón humano, ¿acaso ocurrió en vano? No, el diluvio cumplió una función importante. El diluvio puso fin a la violencia extrema que había invadido la tierra, evidenció la justicia y la severidad de Dios y, a la misma vez, mostró su gran salvación. De hecho, fue un anticipo de la salvación superior futura por medio de la cual Dios sí solucionaría el problema de fondo, el mal de la humanidad. Los holocaustos expiatorios de Noé el justo, anticiparon la muerte expiatoria del único perfectamente justo de la historia, el Señor Jesús. La muerte y la resurrección de Jesús proveerían no sólo el perdón, sino también la reformación y la renovación que el corazón humano necesita desesperadamente. Mediante el Espíritu de Dios que recibimos por medio de la fe en Jesús, recibimos nuevos corazones. No corazones perversos como los heredamos de Adán y hasta de Noé, sino corazones puros y justos que los heredamos de Cristo. Las aguas del diluvio dieron paso a un mundo en que la perversidad del ser humano permanecería. Pero el fuego del juicio que Jesús traerá en su regreso dará paso a un nuevo mundo en donde sólo el amor y la justicia moren. Ese mundo está reservado para aquellos que han recibido un nuevo corazón de parte de Jesús. ¿Heredarás tú ese nuevo mundo?

ORACIÓN

(Después de repetir el siguiente modelo, dirígete a Dios con tus propias palabras.)

Padre nuestro que estás en los cielos, gracias por haber mostrado tu paciencia y tu misericordia en medio de la severidad con la que castigaste al mundo en los tiempos de Noé. Gracias por haber hecho algo más que mandar un diluvio que no renovaría nuestros corazones. Gracias por haber mandado a tu Hijo y a tu Espíritu para poner fin al mal que existe dentro de nosotros. Perdóname por mis pecados. Renueva mi corazón. Transfórmame a la imagen de tu Hijo para que herede el nuevo mundo que Él traerá. Te pido esto confiando en su justicia perfecta que transforma mi vida y el mundo entero. Amén.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s