¿Cómo has hecho tú lo mismo que Caín cuando mató a su hermano?

Jesus Preaching the Sermon on the MountGustave Dore

TEXTO BÍBLICO: GÉNESIS 4.1-16

El hombre se unió a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín. Y dijo: «¡Con la ayuda del SEÑOR, he tenido un hijo varón!» Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín se dedicó a trabajar la tierra. Tiempo después, Caín presentó al SEÑOR una ofrenda del fruto de la tierra. Abel también presentó al SEÑOR lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el SEÑOR miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo. Entonces el SEÑOR le dijo: «¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo? Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.» Caín habló con su hermano Abel. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató. El SEÑOR le preguntó a Caín:

—¿Dónde está tu hermano Abel?

—No lo sé —respondió—. ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano?

—¡Qué has hecho! —exclamó el SEÑOR—. Desde la tierra, la sangre de tu hermano reclama justicia. Por eso, ahora quedarás bajo la maldición de la tierra, la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has derramado. Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos, y en el mundo serás un fugitivo errante.

—Este castigo es más de lo que puedo soportar —le dijo Caín al SEÑOR—. Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo, y cualquiera que me encuentre me matará.

—No será así —replicó el SEÑOR—. El que mate a Caín, será castigado siete veces.

Entonces el SEÑOR le puso una marca a Caín, para que no fuera a matarlo quien lo hallara. Así Caín se alejó de la presencia del SEÑOR y se fue a vivir a la región llamada Nod, al este del Edén. (NVI)

MEDITACIÓN

Cuando trabajaba de tutor en un programa escolar, hicimos un experimento con una botella de gaseosa y unas mentas masticables. Sin necesidad de sacudir la botella de gaseosa, tan pronto uno soltaba cierta cantidad de mentas en la botella, la gaseosa empezaba a burbujear a tal punto que salía disparada de la botella. Las mentas creaban una reacción instantánea que hacía que la gaseosa se expandiera y saliera fuera de control. De manera similar, el punto del texto de hoy es que el pecado no resistido toma control del ser humano rápidamente y lo lleva a hacer cosas terribles. En el marco general del libro, vemos que dentro de una sola generación en que el pecado entrara a la humanidad por medio de Adán y Eva, ocurrió el primer asesinato. No tomó mucho tiempo para que el mal escalara de comer el fruto prohibido a un asesinato. Y es que cuando dejamos de depender de Dios, cosas terribles ocurren. En el caso de Caín, todo empezó conlas ofrendas de los hermanos. Caín, llamado así por la similitud entre su nombre y el verbo hebreo traducido como “tenido” en la expresión de su madre durante su nacimiento, presentó ofrendas a Dios del fruto de su trabajo agrícola. Abel, cuyo nombre irónicamente significa “vapor” (que desparece rápidamente), presentó ofrenda de lo mejor de su trabajo pastoral. La diferencia entre las ofrendas es que Abel presentó lo mejor que tenía. Por eso es que Dios se agradó de su ofrenda y no de la de Caín. Pero aun así, Caín se enoja, aparentemente, por la envidia que sentía, a lo que Dios responde de una manera muy paternal dándole una advertencia, en la cual encontramos la lección principal del texto. Dios le dice a Caín que si no luchaba contra el pecado que estaba en su corazón, el pecado lo controlaría y devoraría su vida como una fiera devora su caza. El pecado ya estaba presente en el corazón de Caín en la forma de la envidia y el rencor. Tristemente, Caín no le prestó atención a Dios y, en lugar de confesar su pecado y pedirle ayuda al Dios en cuyas fuerza hubiera podido dominar el pecado, terminó entregándose por completo al mal de su corazón y asesinando a su propio hermano. El juicio de Dios a Caín no es muy severo porque no lo mata instantáneamente, pero sí está relacionado a su crimen. Como Caín derramó la sangre de su propio hermano sobre la tierra que él labraba, la tierra ya no le daría más de su fruto. Caín se separa de su familia, y lo que es más triste, se separa completamente de Dios, poniendo fin a cualquier relación que había entre ellos. La tentación para nosotros es pensar que lo que le pasó a Caín no nos concierne mucho porque nosotros no queremos matar a nadie. Pero al igual que Caín, nosotros sí albergamos envidia y rencor. Y al igual que Caín, si no luchamos contra estos sentimientos pecaminosos, ellos tomaran control de nuestras vidas y terminaremos haciendo algo horrible. De hecho, Cristo nos enseñó que si albergamos odio en nuestro corazón, espiritualmente, ya hemos asesinado a la persona que odiamos y seremos juzgados por eso. Por lo tanto, debemos luchar contra todo tipo de sentimiento pecaminoso en nuestro corazón, confesándolo delante de Dios y pidiéndole su ayuda para poder dejarlo atrás. Gracias a Dios, a diferencia de la sangre derramada de Abel que pedía juicio contra su hermano, nosotros tenemos la sangre derramada de Cristo que pide misericordia y perdón por nuestros pecados. Dios haga de la sangre de su Hijo una motivación para que podamos orar por nuestros enemigos como Él lo hizo desde la cruz. 

ORACIÓN

(Después de repetir el siguiente modelo, dirígete a Dios con tus propias palabras.)

 Padre nuestro que estás en los cielos, gracias por el relato de Caín y Abel que nos advierte a luchar contra el pecado de nuestro corazón para que éste no nos domine. Confieso la envidia y el rencor que siento en mi corazón. Te pido que me perdones y que me ayudes a amar y servir a mi prójimo, aun hasta a mis enemigos, como tu Hijo nos enseño y lo modeló con su propia vida. Te pido esto confiado que me responderás porque te lo pido por medio de tu Hijo Jesucristo, cuya sangre nos garantiza misericordia y perdón de tu trono a todos los que confiamos en Él. Amén.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s