¿Por qué es importante saber quiénes fueron los antepasados de Jesucristo?

Jesus Preaching the Sermon on the MountGustave Dore

TEXTO BÍBLICO: MATEO 1.1-17

 Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue el padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos; Judá, padre de Fares y de Zera, cuya madre fue Tamar; Fares, padre de Jezrón; Jezrón, padre de Aram; Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón; Salmón, padre de Booz, cuya madre fue Rajab; Booz, padre de Obed, cuya madre fue Rut; Obed, padre de Isaí; e Isaí, padre del rey David. David fue el padre de Salomón, cuya madre había sido la esposa de Urías; Salomón, padre de Roboán; Roboán, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorán; Jorán, padre de Uzías; Uzías, padre de Jotán; Jotán, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés; Manasés, padre de Amón; Amón, padre de Josías; y Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos en tiempos de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue el padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliaquín; Eliaquín, padre de Azor; Azor, padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquín; Aquín, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob; y Jacob fue padre de José, que fue el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. Así que hubo en total catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce desde la deportación hasta el Cristo. (NVI)

MEDITACIÓN

 Una de las razones por las cuales algunas personas renuncian muy tempranamente a sus planes de leer la Biblia es que el primer capítulo que encuentran en Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento, nos presenta una “tabla genealógica de Jesucristo,” es decir, un registro de sus antepasados. En ella encontramos una lista larga de nombres extraños que nos dejan muy confundidos y con pocas ganas de seguir leyendo. ¿Qué significan estos nombres y por qué son importantes? Primero que nada, es necesario reconocer que de todos los nombres que se nos dan, tres son resaltados: Abraham, David, y Jesús. Lo primero que se nos dice de Jesucristo es que es “hijo de David, hijo de Abraham.” Y luego, todo lo que el autor bíblico hace es conectar todas las generaciones de forma resumida y poética para que resulte en 14 de ellas, primero, de Abraham a David, segundo, de David a Babilonia, donde los judíos fueron llevados cautivos por ser desobedientes a Dios, y, tercero, de Babilonia a Jesús. El resultado de esta presentación es la distinción de Abraham, de David, y de Jesús. Abraham, quien vivió casi 2,000 años antes de Jesús, era el antepasado del pueblo judío a quien Dios le prometió que le daría una gran descendencia y que mediante esa descendencia todo el mundo sería bendecido (ver Gén 12). David, quien vivió casi 1,000 años antes de Jesús, era el rey judío a quien Dios le prometió que uno de sus descendientes reinaría sobre el mundo por siempre (ver 2Sam 7). Este rey judío bueno que Dios había prometido para bendecir a todo el mundo se conocía como el Mesías. Este Mesías debía ser descendiente de descendiente de Abraham y de David. Si algún hombre se hubiera aparecido pretendiendo ser el Mesías prometido de Dios pero no era descendiente de Abraham y de David, el pueblo de Dios debía rechazarlo y hasta condenarlo por charlatán y mentiroso. Pero Jesús sí es descendiente de Abraham y de David y, por lo tanto, sí puede calificar como el Mesías. De hecho, la palabra Cristo significa Mesías. Ambas significan “ungido” – Cristo en griego y Mesías en hebreo. Este rey mundial de parte de Dios era llamado el “ungido” porque los reyes judíos eran ungidos con aceite santo en su coronación para simbolizar la recepción del Espíritu Santo que les daría la habilidad de reinar bien en nombre de Dios. Como la iglesia está convencida que Jesús es el Mesías prometido, entonces lo llamamos “Jesucristo,” es decir, Jesús el Mesías. Y una de las razones por las que tenemos esta confianza es lo que leemos en este pasaje bíblico: Jesús es el cumplimiento de las promesas de Dios a Abraham y a David y, por ende, a su pueblo. Dios cumple sus promesas. El Padre de Jesús es un Dios fiel y digno de toda nuestra confianza. Confía en Dios hoy y sirve a Jesucristo, el Rey Mesías prometido.

ORACIÓN

(Después de repetir el siguiente modelo, dirígete a Dios con tus propias palabras.)

 Padre nuestro que estás en los cielos, gracias por cumplir tus promesas a Abraham y a David para bendecirnos con tu Hijo Jesús, el Rey Mesías. Tú eres un Dios fiel que guarda todas tus promesas. Ayúdame a aprenderlas yendo a la iglesia y leyendo la Biblia. Lo que es más, ayúdame a confiar en ellas. Dame la fe para reconocer a Jesús como el Rey de toda la tierra para servirlo y obedecerlo hoy. Que tu reino venga a todos los rincones del mundo. Eres digno de ser adorado por todos los pueblos. Te pido esto con la certeza que responderás porque es conforme a tu voluntad en Cristo Jesús, tu Hijo y mi Salvador. Amén.


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